Hace ya unas semanas que, cada vez que hablo de Facebook, casi sin querer, acabo diciendo algo asi como “…pero su estrategia le puede costar cara a medio plazo”.
Y ahora, como por casualidad, me encuentro de golpe con un par de artículos que, no solo me reafirman, sino que son aún mas pesimistas:
- Wired: Facebook’s Gone Rogue; It’s Time for an Open Alternative
- Thomas Baekedal Facebook is Dying – Social is Not (a través del anterior)
Lo mejor de Facebook es que nos ha dotado de una identidad virtual global. Tenemos un sitio en el que identificarnos y encontrarnos en Internet. Eso, a mi, “Me gusta” ;)
Pero lo grave es que ha decidido apropiarse de ella y decidir cómo la gestionamos y cómo y con quien la compartimos. Está claro que a su modelo de negocio esta promiscuidad le beneficia, pero cada vez es más obvio que los usuarios no estamos de acuerdo.
Lo que ocurre es que, puesto en la balanza el beneficio (el punto de encuentro global) con el coste (privacidad precaria) todavía estamos dispuestos a seguir. Sobre todo porque no hay alternativa.
Hemos descubierto lo genial que es la página de inicio y el poder saber que pasa con nuestro mundo en un vistazo y ahora no queremos perderlo. Pero no aguantaremos mucho más. No podemos seguir compartiendo nuestra vida privada con el trabajo, los amigos del pasado con los del presente. Todos hemos renunciado a aceptar a algún “amigo” porque “a ver que va a poner éste en mi muro…”.
Resumiendo, o Facebook cambia -y eso no parece estar en su estrategia- o veremos surgir más pronto de lo que pensamos una alternativa que:
- Respete de verdad lo complejo de nuestra privacidad
- No se arrogue el derecho a la censura
- No se apropie de nuestro perfil
- Y, si es posible, sea abierta.
Y en cuanto exista, yo, me apunto.




