Sin hacer mucho ruido, puede ser. Pero si no son todavía las primeras batallas, si pueden considerarse “movimientos de tropas”.
Por un lado el po
sicionamiento descarado anti-flash de Apple. Con la excusa de que es propietario, Apple apuesta por el H.264 que finalmente es parte del MPEG-4 y, por tanto también propietario, pero… de Apple entre otros (y uno de ellos Microsoft).
Apple tiene en la calle más de 40 millones de iPhones (y quiere vender más de 30 millones este año) sin contar los iPod Touch y el millón largo de iPads ya vendidos. Dado que los dispositivos más sencillos (como los eBooks actuales) tampoco soportan Flash, el riesgo para Adobe de que su “estándar” se quede fuera del mercado móvil no es despreciable.
Pero es que hay otra batalla igual de grande a punto de comenzar: la de las teles y set-top-boxes conectados a Internet. Y es más posible que acaben adoptando las tecnologías del mundo móvil que las de los PCs. Al final el hardware y los requerimientos son más sencillos y, pensándolo bien, mas parecidos a un móvil potente que a un PC sencillo.
Por cierto, que casualidad, la única incursión de Apple en este terreno, el AppleTV, es, en el fondo un iPod para la tele… Por ahora está “aparcado” pero estoy seguro de que no “abandonado”.
Bueno, y en esta nueva batalla también pasan cosas muy deprisa. Por un lado Google se alía con Intel para promover el android como SO para teles con chips Atom.
Y por otro se alía con medio mundo para proponer que ni Flash ni H.264 sino otro codec, el VP8.
Eso si, como el VP8 ha sido desarrollado por On2, que es propiedad de Google, ésta se ha apresurado en declararlo open source y “entregarlo” a la comunidad. Luego lo ha empaquetado con otros estándares ya aceptados por el mundo “libre” como Vorbis (para el audio) y Matroska (como container) y le ha dado el bonito nombre de WebM
Y ya tenemos otra alternativa rápidamente apoyada por Mozilla, Opera, Skype y otros muchos a los que se ha sumado curiosamente… ¡Adobe! y, ayer mismo, ¡Microsoft!
Y es que está en juego la tecnología que ha de mover la televisión en los próximos años. Que, sin duda, será la misma para teléfonos, ebooks, PCs, consolas, televisores y cualquier otro aparato que tenga pantalla, ya pese 50 gramos o 100 kilos. Muchos, muchos millones de dispositivos…
Y no estamos hablando de un plazo de 10 años, no, esto va a ser muy rápido y, seguro, bastante sangriento.





